Standard de Lieja es un club de fútbol belga con sede en Lieja, fundado en 1898. Uno de los equipos más laureados del país, el Standard ha ganado diez ligas belgas y nueve Copas de Bélgica. El club viste de rojo desde sus inicios, de ahí su apodo de Les Rouches («los rojos»), y juega sus partidos como local en el Stade Maurice Dufrasne, en el barrio de Sclessin, un campo que debe su nombre a un expresidente del club y que es conocido por tener una de las mejores atmósferas del fútbol belga.
La historia del Standard no es solo de trofeos: también incluye una historia que cambió las reglas del fútbol mundial. En 1990, el centrocampista Jean-Marc Bosman quiso fichar por el Dunkerque francés tras expirar su contrato, pero las normas de la época permitían a los clubes reclamar una cantidad de traspaso incluso por jugadores sin contrato. El Standard se negó a dar el visto bueno al traspaso y el caso llegó al Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. La sentencia de diciembre de 1995, conocida como fallo Bosman, igualó el estatus de los futbolistas de la UE con las normas del mercado laboral europeo, eliminando las tasas de transferencia al finalizar el contrato. Para el club, este episodio ha pasado a la historia como uno de los casos más trascendentales del fútbol.
En lo deportivo, la mejor época del Standard llegó a caballo entre los años sesenta y setenta. Tres ligas consecutivas (1969, 1970, 1971) y otros dos títulos en 1982 y 1983, bajo la dirección de Raymond Goethals y con jugadores como el portero Michel Preud'homme o el defensa Eric Gerets, cimentaron la posición del club. En 1982, el Standard alcanzó la final de la Recopa de Europa, que perdió 1–2 ante el Barcelona en el Camp Nou; Allan Simonsen marcó el gol belga de penalti.
Tras años de sequía, el club volvió a la cima en el siglo XXI: las ligas de 2007–08 y 2008–09 y las Copas de Bélgica de 2011, 2016, 2018 y 2021 demuestran que el Standard sigue siendo capaz de competir con los grandes. Su mayor rival es el Anderlecht, y los duelos entre ambos — el «Klassieker» belga — son siempre los más vibrantes de la temporada. La afición de Sclessin, fiel incluso en los momentos difíciles, sigue siendo uno de los distintivos del fútbol belga.