El Ludogorets Razgrad es un fenómeno absoluto y el dominador indiscutible del fútbol búlgaro en el siglo XXI. Procedente de una modesta ciudad de menos de treinta mil habitantes, el club logró algo sin precedentes: tras ascender a la máxima categoría en 2011, ganó el campeonato nacional en su primera temporada y repitió la hazaña más de una docena de veces consecutivas, destronando a gigantes tradicionales como el CSKA Sofia y el Levski Sofia. Las Águilas conquistaron de forma consecutiva la Copa y la Supercopa de Bulgaria, convirtiéndose en el máximo símbolo de la hegemonía liguera. En el plano internacional, se han clasificado con frecuencia para la fase de grupos de la Liga de Campeones de la UEFA –disputando partidos muy competitivos ante el Real Madrid, el Liverpool y el Arsenal– y han alcanzado regularmente las eliminatorias de la Liga Europa.
En el centro de este éxito se encuentra el multimillonario y magnate farmacéutico búlgaro Kiril Domuschiev, que tomó el control del club en 2010. Su respaldo financiero y un estilo de gestión moderno y occidental transformaron rápidamente un equipo provincial en una empresa deportiva profesional. El Ludogorets construyó desde cero una infraestructura de entrenamiento de vanguardia y basó la construcción de su plantilla en un scouting de élite, reclutando jugadores técnicos y dinámicos de Brasil, como Marcelinho y Wanderson. El proyecto de Razgrad ha demostrado que una visión empresarial precisa puede redefinir permanentemente la jerarquía del fútbol europeo.