El 1. FC Union Berlin fue fundado formalmente el 20 de enero de 1966, cuando Alemania Oriental reorganizó sus sociedades deportivas en clubes de fútbol específicos, aunque la tradición de la que bebe se remonta a 1906 y al FC Olympia Oberschöneweide, con sede en el mismo distrito obrero de Köpenick. A lo largo de la etapa de la RDA, el Union se distinguió deliberadamente de su rival ciudadano, el BFC Dynamo, el club patrocinado por el jefe de la Stasi Erich Mielke, que ganó diez títulos consecutivos de Alemania Oriental entre 1979 y 1988 en medio de persistentes acusaciones de favoritismo arbitral. El Union, arraigado entre las fábricas y las plantas de cableado de Köpenick, se convirtió en el club de los berlineses orientales de a pie, una identidad que sobrevivió a la reunificación alemana aunque el equipo pasara la mayor parte de las décadas siguientes fuera de las categorías superiores del fútbol profesional.
Ese carácter de base dio lugar a dos de los episodios más llamativos del fútbol alemán moderno. En 2004, con el club al borde del colapso financiero, los aficionados organizaron campañas de donación de sangre, destinando el dinero recibido a las cuentas del Union para ayudar a mantenerlo a flote. Después, ante el cierre del estadio por motivos de seguridad en 2008, más de 2.300 aficionados voluntarios -electricistas, estudiantes y jubilados entre ellos- aportaron más de 140.000 horas de trabajo no remunerado para reconstruir desde cero el Stadion An der Alten Försterei, un esfuerzo que aún hoy se conmemora con un monumento que lleva el nombre de cada voluntario.
El gran salto deportivo del club llegó en 2019, cuando el Union logró el ascenso a la Bundesliga por primera vez en su historia. El éxito no tardó en llegar: un cuarto puesto en la temporada 2022-23 le dio la clasificación para la Champions League de la UEFA, en la que el Union debutó la temporada siguiente ante rivales como el Real Madrid y el Nápoles, convirtiéndose en uno de los clubes con menor presupuesto en disputar jamás la fase de grupos de la competición.
Conocido por su afición como Die Eisernen (Los de Hierro), el Union también ha construido una cultura futbolística muy particular en torno a su estadio, visible sobre todo en el Weihnachtssingen anual, una velada de villancicos que comenzó en 2003 con 89 aficionados y que desde entonces se ha convertido en una concentración de decenas de miles de personas. Pese a su ascenso a la competición europea, el club ha conservado en gran medida el carácter comunitario que lo distinguió desde el principio, con el Alte Försterei como, literal y simbólicamente, un estadio construido por su propia afición.