El UC Sampdoria ha vivido uno de los ascensos y caídas más dramáticos del fútbol italiano. Fundado en 1946 tras la fusión del Sampierdarenese y el Andrea Doria, el club se convirtió en sinónimo de estilo y eficacia a caballo entre los años 80 y 90: bajo las órdenes del técnico serbio Vujadin Boškov y con Gianluca Vialli y Roberto Mancini liderando el ataque, los blucerchiati conquistaron en 1990 la Recopa de Europa al vencer 2–0 al Anderlecht en la final de Gotemburgo, gracias a un doblete de Vialli en la prórroga.
Un año después, en 1990/91, la Sampdoria logró el único Scudetto de su historia, y en 1992 llegó a la final de la Copa de Europa en Wembley, donde cayó en la prórroga ante el FC Barcelona.
Hoy el club genovés vive una realidad muy distinta: tras descender de la Serie A en 2024, lleva varias temporadas peleando en la Serie B por regresar a la elite, mientras afronta serios problemas financieros. Sigue disputando sus partidos como local en el Stadio Luigi Ferraris, que comparte con su rival local, el Genoa CFC, y que lleva el nombre de un dirigente del club caído en la Primera Guerra Mundial.