Las tradiciones del Aris Limassol se remontan a 1930, cuando el club se formó a partir de la fusión de dos asociaciones locales, Souli y Apol, absorbiendo a los jugadores del disuelto Poseidonas Limassol. Conocido por su afición como Elafria Taxiarchia (la Brigada Ligera), el Aris fue uno de los miembros fundadores de la Federación Chipriota de Fútbol, aunque pasó la mayor parte del siglo XX alternando entre la primera y la segunda división, e incluso suspendió por completo su actividad entre 1939 y 1952 por dificultades económicas.
Durante décadas, el punto culminante del club siguió siendo la final de la Copa de Chipre de 1989, perdida ante su rival ciudadano, el AEL Limassol. Esa misma temporada trajo consigo uno de los fichajes más recordados de la historia del fútbol chipriota, cuando el Aris incorporó al delantero soviético Oleh Blokhin, ganador del Balón de Oro en 1975, para la campaña 1989-90.
El verdadero cambio llegó ya en la década de 2020, tras la compra del club en 2021 por parte del empresario ruso Vladimir Fedorov. Con el respaldo de una nueva inversión, el Aris terminó cuarto en la Primera División chipriota 2021-22, logrando su primera clasificación europea en la historia del club, y un año después dio un paso más: en 2023, el equipo -dirigido por Aleksey Shpilevsky y con el delantero Aleksandr Kokorin como referente sobre el campo- ganó por primera vez en sus 93 años de historia la Primera División chipriota, sumando además la Supercopa de Chipre ese mismo verano. El título también le abrió las puertas de las rondas clasificatorias de la Champions League, en las que el Aris quedó eliminado, aunque sí logró superar la ronda de play-off de la Europa League tras vencer al Slovan Bratislava, alcanzando por primera vez en su historia la fase de grupos de una competición de la UEFA en 2023-24, donde fue emparejado con el Rangers, el Real Betis y el Sparta de Praga.
El Aris juega de verde y blanco, colores que el propio club describe como símbolo de esperanza y pureza, y disputa sus partidos como local en el Estadio Alphamega de Limassol, un recinto que comparte con su rival local, el AEL. Un club considerado durante mucho tiempo uno de los más modestos de Limassol, a la sombra incluso de sus vecinos Apollon y AEL, se ha convertido en el espacio de apenas unas temporadas en una de las historias de éxito más comentadas del fútbol chipriota.