El Girona FC, fundado el 23 de julio de 1930 en Girona, vino a llenar el vacío dejado por la Unió Deportiva Gerona, el anterior club de la ciudad, que había desaparecido por problemas económicos. El nuevo equipo nació en el Café Norat de la Rambla, con Albert de Quintana de León como primer presidente. El camino del club hacia la élite española resultó excepcionalmente largo y accidentado: pese a un inicio prometedor en los años treinta, cuando el equipo estuvo cerca de ascender a segunda división, las décadas siguientes trajeron consigo repetidos descensos, incluido a tercera e incluso a cuarta categoría a comienzos de los años ochenta.
El punto de inflexión llegó finalmente en 2017, cuando, tras 87 años de existencia, el club logró por primera vez en su historia el ascenso a La Liga, terminando la temporada como subcampeón por detrás del Levante. Ese mismo año, City Football Group, propietario entre otros del Manchester City, adquirió el 44,3% de las acciones del Girona, allanando el camino hacia la modernización de sus estructuras de scouting y formación. Los años siguientes trajeron descensos y ascensos alternos a primera división, pero ninguno comparable a lo sucedido en la temporada 2023-24.
Aquella temporada quedó escrita con letras de oro en la historia del Girona. Un momento simbólico llegó con la victoria por 4-2 sobre el FC Barcelona en diciembre de 2023, que llevó al equipo a lo más alto de la clasificación, mientras que Artem Dovbyk terminaría siendo el máximo goleador de La Liga con 24 tantos, conquistando el Trofeo Pichichi. El club terminó finalmente tercero con 81 puntos, a solo cuatro del Barcelona, segundo clasificado, logrando así la primera clasificación histórica para la Liga de Campeones de la UEFA en casi un siglo de existencia del club. Aquel ascenso espectacular, una de las historias más sorprendentes del fútbol europeo de los últimos años, resultó difícil de sostener: apenas dos años después, en la temporada 2025-26, el club volvió a descender a segunda división española.
El Girona, con sus característicos colores blanco y rojo inspirados en el escudo de la ciudad, disputa sus partidos como local en el Estadi Montilivi, su sede de forma ininterrumpida desde 1970, año en que sustituyó al antiguo estadio de Vista Alegre, utilizado durante casi cinco décadas.